Burocomunicación

Acabo de inventarme el término porque quienes nos dedicamos a la comunicación institucional en entes públicos somos conscientes de las especiales circunstancias en las que nos desenvolvemos a diario. La comunicación en su más amplio espectro: reputación, marca, identidad, intangibles, etc… es otro elemento esencial para una buena gobernanza. En muchos casos, las decisiones políticas de comunicación son tomadas por personas no solo ajenas a la profesión sino distantes y opuestas al modelo de transparencia y solidez que deben dar las administraciones públicas. Bien sean planes a largo plazo, bien actividades y eventos de escasa duración, de todo ello debe darse fiel información. Doy fe de que en muchas consejerías hay equipos eficaces compuestos por eficientes comunicadores con buen criterio profesional fruto de un gran bagaje y experiencia en el oficio pero deben derribarse aún algunas barreras en la época del Open Data, Big Data,  Open Government y redes sociales. Y recuerdo la película El Padrino: ¡A las trincheras!

Coronaguerra y paralelismos

Acabo de ver el “parte de guerra” mientras teletrabajo hoy y no he podido dejar de encontrar paralelismos entre las grandes contiendas del XX y la Coronaguerra que estamos viviendo. Me puedo imaginar a esas familias reunidas en torno a una radio de cretona con el corazón en un puño escuchando el número de muertos en los bombardeos del día. Ahora nos informamos por la tv o por las redes y seguimos los recursos infográficos de los medios digitales minuto a minuto esperando que tu Comunidad Autónoma esté en la cola de las 17. Es la primera vez que me gusta ver a la mía en los últimos lugares, tan acostumbrados que estamos a ello (índice de lectura, fracaso escolar, etc…). Ahora la trinchera está en las residencias de ancianos y en las ucis. Antes los sanitarios auxiliaban a los militares, en cambio, son los militares y policías los que ahora apoyan la labor de los científicos. Entonces el enemigo se jactaba de sus armas poderosas (cañones, aviones bombarderos, bombas atómicas, etc…) y, por el contrario, el ejército enemigo mide lo mínimo y se esconde cual cobarde en los más diversos escondrijos. Los ganadores de las guerras de antaño invertían en armamento de guerra, ladrillos y estrategias militares, ahora serán los países que hayan dedicado un mayor presupuesto a la formación y a la investigación los que se lucren cuando se firme el “tratado de paz”, que vendrá en forma de vacunas y tratamientos virales. Ahí va la foto de mujeres cosiendo banderas inspirada por una amiga diseñadora que va a coser mascarillas para donar a quien las necesite. Otra coincidencia…

https://www.google.com/search?sxsrf=ALeKk02cxPPq3a4IPsiTTJPGuWdcqVuxYA:1587550723452&q=mujeres+cosiendo+en+la+guerra&tbm=isch&source=univ&sa=X&ved=2ahUKEwj7lryn5_voAhXuzoUKHfotCC8Q420oCnoECAkQLQ&biw=1366&bih=657#imgrc=5Kv6joBWhgoZeM